sábado, 16 de diciembre de 2017

.A Salva.

Deshilvanó filosa aguja
la suave brisa de su cuello
y me embarcó flotando
hacia un lugar sin tiempo.
Caleidoscópica burbuja
dibuja brillos en el cuerpo
y envuelve desde lo etéreo
latidos imperecederos.
Almas que no buscan suelos.
Almas que no quieren techos.
El ser en su mágica esencia,
sin más que siendo.
Quizás el amor, como la felicidad,
sea también momentos,
instantes,
pasos,
vuelos,
o un salto
(de eternidad)
en el tiempo.

miércoles, 6 de diciembre de 2017


El árbol que supe ser
pudo florecer y dar sus frutos
pero madurar es empezar a perecer.

Las hojas del pálido follaje
se sueltan sin fuerza hacia la nada
o hacia donde el viento quiera ser.

No es falta de calor ni sobra de sed,
sino una base que contiene
lo que ya no puede sostener.

Es preciso romper las paredes
cuando el crecimiento natural se detiene
por no hallar espacio que permita ver.

Habrá que escuchar a las raíces
que piden aire en nuevo suelo.

Habrá que ampliar el cuenco
para expandir el recorrido interno.

Habrá que absorber nuevos nutrientes
para que las ramas no amenacen con quebrar.

Habrá que renovarles el oxígeno
a estas venas a punto de estallar.

domingo, 25 de junio de 2017

.Giros.

La vida ya te había dicho que acelerar, acelera cualquiera y te tuvo que poner el freno que vos no pudiste pisar. Te estrelló con todas las luces que creías ver… luces que encandilaban. El impacto del choque te dejó con la cabeza desorbitada, el motor incendiado y un airbag que asfixiará hasta que se desinfle por completo. Volcaste de tanto andar sin ver y quedaste escondida en lo más oscuro de la ruta, entre las sombras de tu propio camino, con el frío electrocutándote los huesos y torciéndote el esqueleto para siempre. De ahora en más sólo queda esperar el rescate en este futuro cada vez más incierto. Revivirá tu cuerpo a los golpes y llegará pronto ese presente a puro sueño. Porque seremos más limitadas pero mucho más libres que antes.

sábado, 6 de mayo de 2017

Pueden haber vidas detestablemente dormidas, pueden haber sueños asfixiantemente despiertos pero no puede haber organismo eterno, ni muerte sin una existencia primera. Quizás ese último suspiro sea la apertura de la prisión del (deber) ser. Quizás la única chance que nos permita atravesar al fin las estructuras en las que nos han limitado a encajar: estigmatizaron las pieles, nos cubrieron los deseos, falsificaron necesidades, mutilaron el pensamiento, pero nunca pudieron esconder las genuinas reacciones de un organismo hecho de sangre y de cuero. Porque el cuerpo habla aunque esté dopado y le refuta a su propia lengua cualquier teoría. Quizás por tanta libertad dijeron que era el culpable de nuestro encierro pero un tiempo después asfixiaron la tierra con cemento.
Podrán entretenernos, podrán anestesiarnos, podrán alzar muros y enrejar el cielo con cableados. Podrán oler nuestra respiración e incluso ser el aire que respiramos pero no podrán detener el deterioro y la putrefacción del crecimiento. No es que la gente no tendría que morir, es que el humano no tendría que haber nacido.

miércoles, 29 de marzo de 2017

La desconfianza puede ser el resabio de una decepción, o puede ser el miedo del hombre (o la mujer) que no se atreve a enfrentar las ambiciones que su sueño merece.
Pero lo que es peor, puede deberse a la incapacidad de creer en uno mismo, hachando así el desarrollo de su potencial, lo que será su fortaleza, aunque para ello tengamos que ser traicionados.

lunes, 13 de marzo de 2017

Tantas voces, sólo ecos.
¿Quién es el peligro?

El ladrón de tu cerebro.

jueves, 9 de febrero de 2017

.Éterno.

Caen como fichas de dominó las coincidencias, rozándose una a una con una suave caricia que las desliza hacia un placentero reposo. Se siente eterno descansar en los encuentros, aunque puedan ser efímeros y terminar derrumbándose como un castillo de cartas justo cuando la última del mazo estaba por completar su estructura. De todos modos, aunque el atino perezca siempre quedará, inolvidable, el polvo de magia envolvente que liberaron y en el que quedaron flotando esas fichas al caer.

martes, 25 de octubre de 2016

.Ingestión.

Se indigna de vos el vegano
por el animal que comés en vano
mientras el omnívoro que sos
te lo da tu condición de humano.
Masticando hierba muerta
machaca culpa en tus colmillos.
Se cree herbívoro animal
que deglute con permiso.
De todos modos te indigna ese negocio
que con ruin proceder
por querer saber bien rico
fabrica cadáveres deliciosos.
Pero con o sin pelos en la boca
el corazón se vuelve roca,
notás que la lengua nos deja mudos
y que el cuerpo no pide fernet, sino coca.
Animales somos todos,
los que no comemos se comen a otros
y no siempre es una elección
lo que el hambre pone en el horno.
Hay rumiantes incesantes,
hay parásitos incisivos,
hay depredadores infalibles
y hay carroña en todos lados.
Por lo pronto elegiré
una dieta a base de arsénico
antes que ser un animal
que busca calidad en el papel higiénico.

viernes, 14 de octubre de 2016

.Humedad que airea.



Me arrojo de lleno en tus brazos y el sonido de tu ser me envuelve toda. Me enceguece tu materia, me acaricia tu humedad. Casi que puedo olerte. En cada vaivén de mi cuerpo estás ahí, sosteniéndome. Hago piruetas entre cada una de tus gotas y no sos capaz de ahogarme. Te entiendo cada día un poco más y me encuentro con tu alma, con la raíz de tu propia esencia. Acomodás todo lo que puedo tener desordenado, me escurrís destilando todo lo que me asfixia y me devolvés al aire de la manera más fresca y pura. Me dejás con los ojos vidriosos, el pelo brillante y el cuerpo dispuesto a que el viento y el sol terminen de moldearme. Dentro tuyo me vuelvo un poco vos, casi que no necesito respirarte y si lo hago, no tengo que escupir sino esculpirte. Ya siento que tengo aletas en los pies, mis brazos son alas de escamas y mi elasticidad la perfectamente adecuada para poder recorrer sinuosamente el camino que me encuentra con vos, aunque me pierda. Seguiré introduciéndome en todo lo que me inunde porque en el momento que te floto nada puede derribarme. 

martes, 12 de julio de 2016

No hay peor enfermedad que ver en los otros lo peor cuando ves en ellos lo que sos. (A veces la ceguera puede ser hacia adentro) Decís ser productor, pero sos tu propia condena. Y si tu propio problema sos vos claro que no vas a poder generar soluciones afuera.
Usás la lengua más que el corazón Y tu mandíbula muerde todo tu cuerpo. ¡Si necesitás aparentar, es porque no estás siendo! (Siempre hablan más los hechos que las palabras)

lunes, 23 de mayo de 2016

Hay un lugar sagrado,
un tiempo de ritual
en el que soy danza, adoración,
diosa y fuego.

Absorbo melodías,
transpiro algo guerrero.
Derramo todo mi espíritu
y me lo devolvés más entero.

Sabés cómo renacerme,
brotando de tu sangre,
siendo flor de tus espinas
(que son las mías).

Y puedo morirme adentro tuyo
porque me vas a dejar en el aire
palpitando cada oleaje
del rugido de tu alma.

Definitivamente es tu alma
(que es otra cosa)
lo que aún sostiene mi aliento.

viernes, 29 de enero de 2016

.Redescubriendo.

Todo lo que yace en el fondo del mar puede parecer un tesoro. Pero si agitamos un poquito el agua va a reflotar todo aquello que ha sabido salpicar y ahogar. No se trataba entonces de bucear en una profundidad ciega. Sólo es cuestión de volver a mirar entre el mar revuelto y filtrar, sabiendo que lo sumergido debe permanecer hundido, y que la cabeza hay que sacarla afuera para volver a respirar. Desde arriba puedo ver cuán lejos puedo estar de aquel cofre que necesitaba encontrarse y abrirse para escapar. La putrefacción que liberó dejará por un tiempo en mí su olor, pero el cofre se pudo vaciar. Ya no sigo a ese tesoro. Sólo busco aire y libertad.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

.Contraminación.

Veo la contaminación en el aire. La miro, la huelo, la inhalo, la transpiro. Veo mucha gente, veo anonimato. Veo poco tiempo y compras para rato. Veo cuotas, veo descuentos, veo que todos quieren pasar primero. Y yo también.
Veo prisa, no tantas sonrisas. Veo la enfermedad consumista. Veo bolsas llenas y miradas perdidas. Veo el sudor del papá noel de un shopping. Lo veo en la nieve en las publicidades de los andenes. Veo plástico debajo de las pieles. Veo al mundo virtual imponerse. Veo y esquivo a quienes veo. Veo que algunos no me ven. Veo andares iguales y dos o tres marcas en los pies. Veo obligaciones, veo cegueras, veo superficie. Veo que nadie mira el atardecer. Veo que por los edificios no se puede ver. Veo que lo que veo se me transforma adentro. Veo de mí en lo que veo. No quiero entrar en ese océano espejado que brilla hielo.

Veo la contaminación, la miro, la observo, la siento. Pero no veo si viene del cielo o si emana de los cuerpos.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Sospecho que en algunas situaciones hasta el mejor observador puede no poder mirar hacia un punto fijo, sobre todo si ese punto fijo tiene el poder de sacarlo por completo de su lugar. De reojo igual pude ver y cada movimiento suyo me lleva hacia otro lado. De reojo pude absorber la fantasía, decorarla y hacerla sangre en mí. Se escapó después por mis poros deseando que le llegue aunque sea media gota del perfume de esta sensación. Si le da un poquitito de oxígeno, sé que nos vamos a reconocer por el olor.