Un ritual frenético
de eslabones humanos
con pies en la tierra
y polvo en el aire.
Giraban los cuerpos
de marfiles brillando
bajo banderines y luces
de un cielo estrellado.
Un grupo de magos
de colorido cachengue
derretían en sudor
sus rostros pintados.
Gritaron verdades
haciendo malabares
y una gran llama ardió
para quemar el desastre.
Mi boca se humedece
corazón enjuagado
que guarda el latido de esta noche
como recuerdo inolvidable.
martes, 24 de marzo de 2015
lunes, 16 de marzo de 2015
.INTROSPECTIVA.
De repente un viento se desata
y aviva el fuego que yacía latente
entre las cenizas incendiadas.
Se envuelve el aire en llamas
iluminando lo oculto por las sombras.
Ese fuego esperaba (paciente)
que alguna brisa lo sacudiera
revolviendo todo lo quemado,
reviviéndolo.
Se abre una cortina que parecía cerrada
dejando ver lo anulado
ya sin el polvo de las brasas
que descansaban, incineradas.
Entonces pude ver, con una nueva luz,
lo que permanecía derrumbado,
oculto, apagado
y aguardaba, agonizando,
ese instante de luz
que lo renaciera más claro
desde su propia muerte.
(Siempre el fuego, mecido por el aire, mueve las sombras.)
y aviva el fuego que yacía latente
entre las cenizas incendiadas.
Se envuelve el aire en llamas
iluminando lo oculto por las sombras.
Ese fuego esperaba (paciente)
que alguna brisa lo sacudiera
revolviendo todo lo quemado,
reviviéndolo.
Se abre una cortina que parecía cerrada
dejando ver lo anulado
ya sin el polvo de las brasas
que descansaban, incineradas.
Entonces pude ver, con una nueva luz,
lo que permanecía derrumbado,
oculto, apagado
y aguardaba, agonizando,
ese instante de luz
que lo renaciera más claro
desde su propia muerte.
(Siempre el fuego, mecido por el aire, mueve las sombras.)
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